Las reliquias de Fray Mamerto Esquiú ya descansan en el convento franciscano

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El traslado se realizó en procesión desde la Catedral Basílica y Santuario Mariano, luego de la misa celebrada a los pies de Nuestra Señora del Valle.

En la noche del viernes, vísperas de la conmemoración del 193º aniversario del natalicio de Fray Mamerto Esquiú, la comunidad catamarqueña participó con alegría y unción del traslado de sus reliquias desde la Catedral Basílica hasta el convento franciscano.

La comunidad franciscana, autoridades educativas, abanderados y escoltas, devotos y fieles, entre los que se encontraba el senador nacional, Dalmacio Mera, se dieron cita en el Santuario Mariano, para participar de la misa, a los pies de la Madre del Valle, que fue presidida por Fray José Enid Gutiérrez Olmos, ministro de la Provincia Franciscana de la Asunción, y concelebrada por el vicario general de la Diócesis, Pbro. Julio Quiroga del Pino; el vicepostulador de la Causa, Fray Marcelo Méndez, y sacerdotes del clero diocesano y franciscano.

En su homilía, Fray Méndez manifestó: “Estamos a los pies de Nuestra Señora del Valle, nos trae la alegría de tener entre nosotros las reliquias de nuestro hermano Fray Mamerto Esquiú, que serán llevadas al convento donde vivió tantos años entre sus hermanos franciscanos, estudiando, ejercitando las virtudes hasta llegar a propagar el Evangelio por todos los confines, no solamente catamarqueños, argentinos, sino también más allá, en nuestra querida América Latina, en Europa y Asia Menor”.

Al referirse a las virtudes de Fray Mamerto, dijo que “la Iglesia, a través de su santidad Benedicto XVI, en el año 2006, declaraba sus virtudes en grado heroico”, y se centró en dos de ellas, “la humildad, que él ha vivido en grado supremo, y es una invitación para acercarnos al Señor siempre, porque nos ama y sabe lo que somos. El segundo punto es la unidad, esa unidad que Fray Mamerto Esquiú no solamente ha querido desarrollar allá por el siglo XIX, sino también hoy en el siglo XXI, ese llamado a la unidad sigue siendo tan actual como hace tantos años”.

En esta línea expresó: “Qué hermoso sería que desde esta Catamarca querida salga este llamado a todos los que formamos el pueblo argentino para que busquemos aquello que nos une y no veamos aquellas cosas que nos dividen. En ese llamado a la unidad, Fray Mamerto Esquiú insistía en que el Señor es el principio de la unidad, y el espíritu del mal aquel que nos divide. Ese llamado tiene que ser hoy una antorcha que nos ilumine el camino por dónde tenemos que ir”.

Finalmente, le pidió “a Nuestra Señora del Valle que, como San Pablo y Fray Mamerto Esquiú, todos y cada uno de nosotros podamos ser instrumentos de la gracia del Señor allí donde nos ha llamado, en la familia, en la educación, en los conventos, en los seminarios, en la vida sacerdotal. Que la Virgen Santísima nos ayude en ese propósito”.

“Así como en 1853, desde esta Catamarca querida, lanzó ese grito de esperanza para toda la Nación de que la unidad tiene que primar sobre las divisiones, que hoy, después de 193 años, también sea un grito de esperanza, de reconciliación, un pedido de paz y concordia para toda nuestra querida Patria argentina”, señaló.

Finalizada la celebración eucarística, se inició la procesión con las reliquias del Padre Esquiú, llevadas por el ministro provincial de la Orden Franciscana, precedidas por la Imagen de la Virgen del Valle, los abanderados y escoltas y la Cruz procesional portada por el Guardián del convento franciscano, Fray Alejandro Verón.

La marcha se desplazó desde el Paseo de la Fe por calles San Martín y Rivadavia hasta el templo San Pedro de Alcántara, donde fue recibida por la comunidad franciscana, en un clima de mucha alegría, destacándose la presencia de los más pequeños ataviados con el hábito de San Francisco Asís y Santa Clara.

En el interior del templo se desarrolló la ceremonia de entronización, un acontecimiento histórico para el convento y para los fieles que elevan súplicas por la pronta beatificación de Fray Mamerro Esquiú.

Primeramente se entonó el himno a Esquiú, interpretado por un coro de niños; tras lo cual se dio lectura a las cartas de hermanos de distintos lugares que quisieron estar presentes en este momento especial.

Seguidamente, se escucharon las palabras del ministro provincial, Fray José Enid Gutiérrez Olmos, quien afirmó que las reliquias son signos de la presencia del Venerable fraile y “serán colocadas donde estaba tu corazón, pues el amor a tu pueblo no ha cambiado, sigue intacto, pues tu corazón siempre estuvo y estará aquí”.

“En nombre de todos los hermanos franciscanos de la Provincia de la Asunción, te recibo con mucho gozo en estas reliquias, y las encomiendo al cuidado de nuestros queridos hermanos que hoy habitan este lugar, a los hermanos franciscanos que vendrán después y todo tu pueblo catamarqueño”, aseveró.

Y agregó: “Muy querido hermano Mamerto, necesitamos de tu intercesión y que ésta sea más universal, de modo que muchos puedan conocerte y gozar de tu protección y auxilio. Por eso estamos pidiendo a nuestro divino Señor, que nos conceda la gracia de completar su maravillosa obra con vos, ‘glorificándote con la corona de los santos’”.

Luego, la comunidad fue testigo de un gesto de humildad por parte de Fray José Enid Gutiérrez, quien pidió perdón ante las reliquias por el descuido al momento de la desaparición del corazón incorrupto de Esquiú; ante lo cual Fray Eligio Bazán le otorgó el perdón. Emotivo momento que fue rubricado con un fuerte abrazo fraterno.

Tomando las reliquias en sus manos, la autoridad franciscana llevó procesionalmente las reliquias, en compañía de sacerdotes y hermanos de la Orden, hasta el lugar desde donde recibió la veneración de los presentes.

El templo franciscano San Pedro de Alcántara permanecerá abierto a los fieles, de martes a viernes, de 8.00 a 12.00 y de 18.00 a 21.30.

 

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